Sólo un uno por cien de todos los jugadores que están
en las escuelas de fútbol llegarán a ser profesionales; un porcentaje muy bajo
que debe hacernos reflexionar sobre las prioridades en la etapa de formación.
Para ese noventa y nueve por cien que no llegará a
ser profesional, la prioridad en esta etapa debe ser la adquisición de hábitos
saludables, valores positivos, el aprendizaje y mejora de sus cualidades, pero
sobre todo la diversión y el disfrute.
Ahora bien, ¿qué hacemos con ese uno por cien que
desde muy pequeño ya está destacando y parece “destinado” a poder triunfar en
el deporte?